Una gran parte del mercado de vehículos y equipos en Estados Unidos trabaja en dos idiomas, y un socio de transporte también debería hacerlo. Este año completamos el último paso: todo el recorrido del cliente, desde la primera página que lee hasta los correos de confirmación y estado que recibe, está disponible en inglés y español.
El idioma que elige en el sitio web acompaña su transacción. Si se registra en español, su página de rastreo y sus correos llegan en español, escritos por personas que lo hablan, no por una máquina.
Es un detalle pequeño con un gran efecto: menos malentendidos, decisiones más rápidas y un cliente que siempre sabe exactamente qué sigue.
El cambio va más allá de menús traducidos. Nuestros correos de confirmación, los hitos de rastreo, la comunicación de facturas y el soporte telefónico siguen el idioma que eligió al registrarse, para que una familia que coordina una compra nunca tenga que traducirse entre sí en medio de un trato.
También aprendimos que la traducción palabra por palabra no es la meta. Una ventana de recogida, una liberación de gravamen, una carta de porte: tienen significados precisos, y nuestros materiales en español fueron revisados por personas que trabajan en transporte, no solo personas que hablan el idioma.
Para concesionarios e intermediarios que atienden compradores hispanohablantes, esto elimina una fricción real. Puede entregar nuestro enlace de rastreo a cualquier cliente sabiendo que la página lo recibirá en su idioma.
El idioma nunca debería ser la razón por la que un envío sale mal. Desde este año, con nosotros, no puede serlo.
